Aprender, tambiéncon el Mundial

Holanda

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La Selección argentina tendrá uno de sus compromisos más difíciles de la primera fase del Mundial cuando deba enfrentar a Holanda, el equipo de las casacas naranja.

Pero Holanda, y esto es todo una curiosidad, no se llama realmente así. La denominación oficial de esta nación europea es la de Países Bajos. Holanda, a pesar del uso cotidiano que se le da a ese nombre, es sólo la parte occidental del país. Eso sí, la más importante.

Los historiadores dan cuenta de que el nombre de Países Bajos se debe a que una parte del norte y oeste de su territorio se encuentra bajo el nivel del mar.

Otra característica geográfica justifica el nombre de Holanda, la “tierra de la madera” o de los árboles, como se la conoció antiguamente.

Los Países Bajos es una de las zonas más densamente pobladas del mundo. Se la conoce internacionalmente por los molinos de viento, los zapatos de madera que usan sus mujeres y los coloridos tulipanes, que sus jardineros cultivan con maestría.

Para los amantes del fútbol, es el país de la famosa “naranja mecánica”, subcampeón de los mundiales de 1974 y 1978 y que supo tener entre sus filas al mítico Johan Cruiff y al actual entrenador del Barcelona, Frank Rijkaard.

El naranja de su camiseta no se debe, claro está, a la bandera del país, que no tiene ese color, sino que ostenta tres franjas horizontales: roja, blanca y azul. En realidad es en homenaje a la familia real, que en su escudo lleva el color naranja, original de la Casa Orange/Nassau, de la que son herederos.
Los Países Bajos son una monarquía constitucional desde 1815. La jefa del Estado es actualmente la reina Beatriz.

Pero los monarcas se reservan sólo funciones ceremoniales y quienes ejercen el poder político son el primer ministro y el Parlamento, surgidos del voto de la ciudadanía.

Muchos estudiosos coinciden en que los Países Bajos son la nación que inicia el capitalismo moderno en el mundo. Es que al principio de la era moderna en Europa, Amsterdam, su capital, era una de las ciudades comerciales más importantes del mundo.

Hoy los holandeses –poco más de 16 millones, según el censo del 2005– tienen uno de los mayores ingresos per cápita del mundo, y su Producto Bruto Interno, el total de lo que produce el país, les permite ubicarse entre las primeras 25 naciones del planeta.