Desgrabación del sonido
Mapuche
Pueblo que vive en armonía
y se desarrolla en equilibrio con el
wajmapu (territorio)
donde el pensamiento circular
se manifiesta con la convivencia
del CE-GENTE con el ixofij mogen (biodiversidad).
Conocimiento filosófico
que supieron transmitir nuestros
logko, maci pijan kuse
mariciwaw
de generación en generación
por territorio, justicia y libertad.
¡Mariciwaw mariciwaw!
¡Diez veces estamos vivos!
¡Mariciwaw!
¡Diez veces recuperaremos nuestra identidad!
Un hombre mapuche: —A través del telar nuestro pueblo está ideando la escritura de nuestro idioma, el mapuzugun.
Una mujer mapuche: —Yo hice mi vida así, trabajando en artesanías, tejiendo medias para criar mis hijos. Trece hijos tuve.
Un hombre mapuche: —Nosotros queremos recuperar
el arte de trabajar en el telar, recuperar el mapuzugun:
es el idioma, el habla de la tierra. Recuperar la alfarería,
recuperar nuestros instrumentos, recuperar nuestro gellipvn
(ceremonia), y nada de eso lo podemos recuperar si no recuperamos
en primer lugar el espacio físico.
Una mujer mapuche: —Mi padre, que era cacique,
viajaba a Buenos Aires, todos los años. Estando allá
iba y le daban unos papeles”para que viviera tranquilo”,
que no lo iba molestar nadie, y le iban quitando el campo.
No, Cañumil –le decían–, usted
tiene mucho campo, para qué quiere tanta gente, si
esos son unos atorrantes, decían los bolicheros,
pero sin embargo ellos, con nosotros, vinieron a hacer la
América.
Un hombre mapuche: —Entonces después procuraron que iban ver al presidente, a ver si pedían el terreno, para que los dejen tranquilos. Entonces, cuando fueron a Buenos Aires, fueron de a caballo, no tenían dinero, no tenían nada. Cuando volvieron de Buenos Aires trajeron todos los papeleríos esos.
Una mujer mapuche: — Después qué
hicieron: les iban haciendo los números, les iban
haciendo los embargos. La policía les quitaba los
animales
Otra mujer mapuche: —Y nos desalojaron, porque alguno nos solicitaba la tierra.
Otra mujer mapuche: —La culpa la tuvimos nosotros,
sabía decir papá. Siempre él decía:
la culpa la tuve yo, porque nos sacaron esos animales, porque
nos largamos a tomar vino; me pareció muy bueno hacer
una farra, comer cordero, divertirse, divertirse con hacer
correr los caballos, correr carreras por 10 litros de vino,
por duraznos, por comer. Y comíamos todos... y después
nos jodimos.
Una anciana mapuche: —Nuestra familia, por lo menos por parte de mi madre Wichakeo, estaban completamente entregados con el doctor Amaya, y lo pasaban trabajando, así que perdieron todo, todo, hasta el día de hoy, que no tienen nada.
El video muestra a continuación una ceremonia mapuche:
se pide permiso a la fuerza de la arcilla para hacer el
trabajo en cerámica. Se acompañan con los
instrumentos: ñorkin (de viento), pvfilka (de viento)
y kulxum (de percusión). También forman parte
de la ceremonia los gritos.
Un hombre mapuche: —El trabajo de alfarería
que nuestro pueblo siempre desarrolló, no lo hizo
por una cuestión de crítica sino que era necesario
para la ceremonia filosófica, y para la vida cotidiana
también, o sea: un plato, un recipiente para cocinar,
o para tener alguna bebida como el muday, para diferentes
utilidades. El modelo tradicional es este. A través
de la redondez que tienen, cada persona está entregando
un conocimiento, un mensaje.
Otro hombre mapuche: —Y yo (...), en el campo. La vida en el campo nomás, un ranchito y nada más.
Una mujer mapuche: —Antiguamente la gente sufría un montón.
Un anciano mapuche: —Antes se usaba chiripá, no se usaban pantalones, la bombacha como usa ahora.
Una mujer mapuche: —Como los tehuelches de antes, es decir, descalzo, con una ropita por acá, nada más.
Otra mujer mapuche: —Mamá contaba que antes habían sufrido mucho, cuando había esos malones grandes. Sufrieron mucho ellos.
Otra mujer mapuche: —Sí, mi padre sabía hablar en lengua, pero mi padre nunca me enseñó a hablar en lengua.
Un hombre mapuche: —Tres meses estuve en el
colegio, cuando quedábamos solos, terminábamos
hablando pehuenche (araucano). Abajo del árbol. Tenía
una regla así la maestra: ta, ta, ta (simula
los golpes), para que no hablemos más en lengua.
Una anciana mapuche: —Los idiomas se perdieron porque se desparramaron: uno que se fue al winka, y bueno, esa criatura...: hay criaturas que han ido hablando en castellano.
Una maestra en clase de lengua mapuche: —Contá
del 1 al que vos quieras. Todo esto se los
estoy enseñando para que no se pierda nuestro dialecto,
nuestra costumbre, nuestra idea; principalmente el idioma,
el modo de hablar, para que dominen las lenguas.
Una anciana mapuche: —Yo doy gracias a dios que yo los tengo presente los idiomas, para la rogativa; la oración delante del winka, para nosotros es la rogativa.
Una mujer mapuche: —Porque en el Kamarikvn
es nuestra cercemonia, esa que le digo yo, eso hay que hacerlo
en el idioma nuestro. Nada en castellano.
Un hombre mapuche: —Para eso la rogativa,
así se pide.
Una mujer mapuche: —Yo, aunque sea a los winka, yo le hago oración en mapuche.
Una anciana mapuche: —Algún pedido
adelante del padre.... tiene que levantarse temprano, antes
que levante el lucero.
Una mujer mapuche: —Pidiéndole a nuestro dios que está en el cielo, pidiéndole de pasar bien el año, de la salud de la familia, de los animales.
Una anciana mapuche: —Vivimos porque el Fvta Chao le da vida y salud.
Un hombre mapuche: —Porque me va a hacer falta para el hijo que voy criando, que van criando todos; van teniendo hijas y van teniendo hijos. ¿Con qué recuerdo de dios lo voy a dejar? Y lo estoy dejando con este recuerdo, para que el día de mañana..., para que no pierda este mapuche.
Una anciana mapuche: —Que algún día
a lo mejor el espíritu, como se dice, muere, el cuerpo
cae, pero nace el espíritu, anda, y así lo
veremos algún día, hermano winka.