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Introducción. Recursos para el aula | Pueblos originarios de la Argentina
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Después de largo tiempo, de siglos de luchas y silencios, los aborígenes de la Argentina están comenzando a recuperar el lugar y el derecho que les corresponde como pueblos originarios, es decir aquellos que habitaban el país antes de la colonización española. Uno de los hitos más recientes de esta historia es la incorporación en la Constitución Nacional (reforma de 1994) de un artículo que reconoce la preexistencia de los pueblos indígenas en el país, su derecho a la tierra, la propia identidad, educación, lengua y cultura. Si bien el artículo no forma parte del capítulo "Derechos y Garantías", por la profundidad de este reconocimiento la presencia de los pueblos indígenas en el libro donde los argentinos establecemos nuestro modelo de país significa un logro fundamental.

Son los artículos de la Constitución la normativa principal a la que deben atenerse todas las leyes, todas las medidas de gobierno, todas las conductas; y es obligación de todos los ciudadanos cumplirla y defenderla.

"Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos" significa considerarlos oficialmente como pueblos dentro del Estado nacional, con identidad propia y con derechos colectivos que se derivan de su presencia histórica y contemporánea.

Se abre así para toda la sociedad el desafío de construir una nueva relación con los pueblos aborígenes, a partir de la revisión de la historia y de la profundización de la democracia basada en la igualdad, no sólo formal sino sustancial. Los derechos que reconoce el artículo 75 inc. 17 de la Constitución Nacional actualmente se encuentran en debate en el Congreso Nacional, a fin de que se dicte la ley que reglamente su alcance.

El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) pone en práctica en esta etapa la letra de la Constitución Nacional mediante un conjunto de acciones que benefician el derecho de los pueblos originarios. El INAI pretende dar a conocer en las escuelas de todo el país la situación histórica y actual de los pueblos originarios de la Argentina.

¿Quiénes son y quiénes fueron los aborígenes que habitan nuestro país, cómo llegaron a ser lo que son y a estar donde están?

¿Cuáles son sus problemas, qué necesidades les asisten y qué experiencias están protagonizando para tratar de resolverlas?

 

La llegada de los españoles y sus primeras consecuencias

Hace más de 500 años, cuando los españoles llegaron a América, la habitaban numerosos pueblos, en todas las regiones del continente: desde las mesetas áridas hasta la selva tropical, desde las punas y valles hasta las costas de mares y ríos. No eran iguales entre sí, no poseían la misma lengua ni la misma organización social, cultural, tecnología o modos de pensar.

Sin embargo, los españoles los denominaron a todos de una misma manera: indios. Con esta palabra se los consideró iguales entre sí, homogéneos, por encima de las diferencias. Su equivalencia se planteaba teniendo en cuenta sólo una única característica: no ser europeos; y se combinó con una idea principal: para los españoles, los no europeos eran seres inferiores. Los indios, entonces, fueron considerados iguales entre sí, e inferiores a aquellos que venían del Viejo Continente.

Este argumento de inferioridad de los pueblos originarios de América dio pie para justificar su colonización, que incluyó uno de los mayores genocidios que conoce la historia.

 

¿Indios, aborígenes o pueblos originarios?

Sea por sus modos de vivir, pensar, sentir y trabajar, por hablar una lengua distinta o mantener su identidad en la memoria del pasado, hay gente que considera que pertenece a pueblos que vivían en estas tierras antes de la colonización europea. Esto significa ser aborigen, término que deriva del latín: ab (desde) + origen.

Pero aunque la palabra aborigen no necesariamente posee una carga de discriminación como la que tuvo indio o indígena, muchos aborígenes prefieren ser llamados pueblos originarios. La denominación pueblo señala que los aborígenes no son una clase diferente de seres humanos, ni inferiores ni superiores a las personas de otros pueblos, como el pueblo argentino, por ejemplo. Originarios alude a que estos pueblos vivían antes en estas tierras; sus abuelos y los abuelos de sus abuelos nacieron en el mismo territorio que fue conquistado por los europeos, y que ahora forma parte del territorio nacional.

Pero es cierto que otros pueblos, a pesar del peso negativo de esas palabras, se llaman a sí mismos indígenas, pueblos indígenas, o incluso indios. ¿Por qué? Bueno, hay diversas razones. Entre ellas que estos términos, aunque para muchos mantienen un sentido peyorativo, han configurado también su identidad a lo largo de siglos, y, en cierta medida, también les pertenecen. Recuperar el uso de estas palabras, pero luchando por cambiar su sentido discriminador, es para algunos grupos aborígenes una manera de defender su derecho a ser respetados en pie de igualdad con todos los pueblos del mundo, y en sus propios países.

¿Quiénes pertenecen a un pueblo originario?

Muchas cosas pasaron desde la conquista de América, y los pueblos originarios participaron de una realidad nueva, que implicó cambios radicales en su vida cotidiana, cultura y organización social.

Por un lado, a través del tiempo se produjeron contactos con europeos y africanos que llegaron en gran cantidad, y nacieron muchos hijos de padres que provenían de diferentes grupos. Los pueblos originarios contribuyeron a engrosar una población que combinaba estos distintos aportes.

Luego, la imposición de pautas culturales distintas hizo que se transformaran los modos de vida tradicionales de muchos pueblos originarios.

Finalmente, hubo cambios en las identidades. Numerosos descendientes de aquellos pueblos se vieron impulsados durante siglos a ocultar y disimular su condición de aborígenes, ya que ser considerados indios los colocaba habitualmente en situación desigual frente al resto de la sociedad. A veces el largo disimulo trajo el olvido.

Pero actualmente está pasando lo contrario: en muchos lugares del país, hay gente que está recuperando su identidad como pueblo originario, a través de la memoria grupal. Incluso, han resurgido pueblos que se consideraban hasta hace poco "extinguidos" o casi extinguidos, como por ejemplo los ona, los huarpe, o los diaguita.

Ley y discriminación

No sólo durante la colonia, sino también luego de la independencia de los países americanos, las leyes vigentes desfavorecieron al indio. Y a menudo no se aplicaban las que los protegían de aquel que los mataba, robaba sus tierras, o los esclavizaba. O si no, como hasta ahora, eran discriminados a la hora de trabajar, educarse, poseer tierras, etcétera. Por eso, a lo largo del tiempo, mucha gente que quizá reconocía en privado su ascendencia aborigen prefirió callar, para tratar de integrarse de un modo más igualitario en la sociedad nacional.

¿Cuántas personas en la Argentina pertenecen a pueblos originarios?  

Luego de la violencia militar, la explotación económica y la introducción de enfermedades nuevas por parte de los europeos, la población fue diezmada, las comunidades divididas, las identidades saqueadas y las tierras ocupadas.

En lo que hoy es la Argentina, se calcula que vivían alrededor de 500.000 personas, de unos 30 pueblos diferentes, a la llegada de los españoles. Las últimas informaciones indican que en la actualidad hay más de 300.000, quizá 500.000 personas en todo el país pertenecientes a pueblos originarios.

Pero no hay una real precisión sobre cuántos son los aborígenes que habitan en nuestro país.

El único Censo Nacional Indígena se realizó en 1968, y aunque fueron llevados a cabo otros por distintas organizaciones, no tuvieron la misma amplitud. El censo de 1968, además, no tomó en cuenta a todos los aborígenes, sino sólo a aquellos que vivían en comunidad. Así, no se relevaron los que vivían en las ciudades o junto con otros grupos.

¿Qué significan tantos números?

Aunque la cantidad actual de aborígenes en la Argentina parezca próxima a las cifras existentes antes de la conquista, en realidad da la pauta de la enorme disminución de su cantidad, en relación con el conjunto de los habitantes. La población total de la Argentina, por ejemplo, ha crecido en 300 años de unos pocos cientos de miles a casi 35 millones. Y los aborígenes, en cambio, representarían actualmente, según los datos mencionados, el 1,5% o el 2% de los habitantes del país.

 


Constitución Nacional
Artículo 75, Inciso 17.
Constitución Argentina

Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades; y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable ni transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos.

Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten.

Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.

 



 
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