educ.ar Ministerio de Educación , Ciencia y Tecnología
 
 
Home CDHome Experiencias de educación intercultural Educación intercultural bilingüe. Debates, experiencias y recursos CD N° 9 - Colección educ.ar
 
   
Wiñoy Tripantü  - Experiencias de educación intercultural | Centro
Versión para imprimir
Provincia Río Negro
Departamento Bariloche
Localidad San Carlos de Bariloche
Institución CEM Nº 37 y CEM Nº 77
Autor/es Gabriela Anselniino, Virginia Altube, Marisa Malvestitti, Raquel Riesco
Etnias/Grupo de origen mapuches y descendientes de migrantes europeos
Cantidad de alumnos total 623 alumnos (CEM Nº37)
Cantidad de alumnos aborígenes 63 descendientes de aborígenes
Cantidad de docentes total 78 (CEM Nº37)
Cantidad de docentes aborígenes 0
Tipo de gestión p/e estatal provincial
Localización urbano/local urbano
Lengua/variedad dialectal

castellano (variedad no estándar)

Mapa de la argentina resaltando la ubicación de jujuy

Introducción

La experiencia que reseñamos aquí fue llevada adelante en dos establecimientos de nivel medio en San Carlos de Bariloche. Esta ciudad, ubicada en la zona andina de la provincia de Río Negro, cuenta con alrededor de cien mil habitantes. A fines del siglo XIX, los pobladores originarios de la zona -gününa küne araucanizados- sufrieron desplazamientos debido a la Campaña del Desierto; el área desarrolló un nuevo poblamiento estable con migrantes de origen europeo y chileno principalmente, y recibió a lo largo del siglo XX población mapuche procedente de otras áreas de la provincia, así como migrantes provenientes de otras provincias de la Argentina.

En casos como este se suele hablar de "crisol de razas". Este concepto puede funcionar como ocultador; por ello, es importante considerar que la riqueza de la situación está en el reconocimiento de los aportes culturales que cada grupo étnico y social integra a tal mixtura; los procesos de hibridación y cambio cultural que se llevan adelante en el contacto; y la dinámica en la que se involucran, expresada a menudo en situaciones de hecho en las que alguno de los grupos es estigmatizado, desvalorizado, dominado o absorbido por otro.

En el caso que nos ocupa, en una primera aproximación se destacan las fracturas étnicas que delinean la sociedad barilochense, en la que se celebra tradicionalmente la fiesta de las colectividades europeo-argentinas pero no hay eventos que celebren a los pueblos originarios.

Por otro lado, esta fractura se iconiza en la ocupación del espacio local: los barrios "del alto" son los habitados prioritariamente por mapuches, y es desde allí que, por ejemplo, "bajan" los alumnos a las escuelas en que desarrollamos nuestra práctica.

Los dos centros educativos -CEM Nº 37 y CEM Nº 77- corresponden al nivel medio y atienden a sectores de ingresos medio y bajo. El CEM Nº 37 funciona en un amplio edificio ubicado junto al lago Nahuel Huapi; es una escuela grande, con veintiún divisiones y seiscientos veintitrés alumnos. Las actividades se desarrollan en el turno tarde, debido a que por la mañana y por la noche en el mismo edificio funcionan otros CEM. Por su parte, el CEM Nº 77 es un comercial nocturno, al que asisten alumnos mayores de dieciséis años.

Como ya mencionamos, a ambas escuelas asisten alumnos de origen indígena mapuche. Esto, que se evidencia en los apellidos o en los rasgos físicos, sólo en algunos casos es asumido identitariamente por ellos. Del muestreo que hemos realizado en los distintos cursos [i] surge que hay un 10% de alumnos que se reconoce descendiente de mapuche, frente a un 41% de descendiente de inmigrantes europeos y a un 31% que dice ignorar su origen familiar, aun cuando después en varios casos afirman que sus abuelos hablan mapudungun. Los alumnos son mayoritariamente monolingües de español: el 90% de los encuestados dice que no sabe hablar nada de la lengua mapuche; y sólo el 10% restante afirma tener algún conocimiento de la misma. Sólo un 38% afirma conocer hablantes, mencionando entre ellos a vecinos y conocidos, amigos, familiares y profesores. A pesar de todo esto, la representación sociolingüística hacia el mapudungun es positiva y un 80% indica que quiere aprender el vernáculo.[ii]

El Wíñoy Tripantü en la escuela. El porqué de esta elección

Más allá de las acciones individuales y específicas que llevan adelante los docentes de áreas como Ciencias Sociales, Lengua, o eventualmente Biología, cuando en la currícula de la asignatura a su cargo deben desarrollar temas relativos al pueblo mapuche, en las instituciones educativas públicas de nivel medio en que trabajamos no se propicia una perspectiva intercultural que integre los saberes tradicionales que circulan en las familias y barrios de los que provienen los alumnos. Esto opera como un reforzador de la negación de la pertenencia étnica que mencionamos más arriba.

La experiencia que llevamos a cabo tuvo como propósito recuperar una celebración mapuche, el Wiñoy Tripantü o inicio del nuevo año, hecho que ocurre el 24 de junio. Surgió a partir de la inquietud de un alumno integrante del Centro Mapuche, que en el CEM Nº 37 fue discutida y entusiastamente aceptada por un grupo de profesores e integrada a la planificación institucional anual: la celebración se constituiría en un disparador para reflexionar sobre nuestra identidad patagónica, sus elementos constitutivos y su preservación en estos tiempos de cambio y globalización. La sola consideración de la fecha y de la denominación nos hace ver cuán emblemática es esta celebración. La primera, porque coincide con el solsticio de junio, a partir del cual los días en el hemisferio sur se alargan, y la vida natural y humana inicia un nuevo ciclo productivo; por otro lado, está sincretizada con el San Juan de los católicos, festejo de larga tradición popular. La denominación, porque "willoy" es un término quechua, y relaciona esta festividad indígena mapuche con la que llevaban adelante otros pueblos andinos.

Un objetivo concomitante con el anterior fue recuperar a nivel escolar el conocimiento de las prácticas que el pueblo originario mapuche realiza para celebrar el Año Nuevo. Los mapuche celebran este día levantándose muy temprano, antes del amanecer, y acudiendo a una vertiente de agua donde se lavan el rostro y a veces el cuerpo, y realizan sus rogativas a Ngenechen, su divinidad principal. La celebración era de tipo familiar hasta hace algunos años en la zona rural; actualmente las agrupaciones étnicas que la realizan la hacen de modo comunitario.

El hecho de que dos de nosotras trabajáramos en el CEM nocturno y que allí concurrieran alumnos integrantes también del Centro Mapuche nos llevó a proponer la extensión de la celebración a la otra escuela. Nos planteamos en ambos casos el propósito de propiciar un espacio de integración cultural e intercambio de experiencias, y aunque la recepción de la idea había sido positiva en principio, no podíamos prever el grado de aceptación o rechazo que la actividad concreta tendría debido al ocultamiento y estigmatización que signa la relación entre la escuela y la cultura mapuche a nivel local.

Narración de la experiencia

La acción concreta llevada a cabo en el ciclo lectivo 2001 reconoce antecedentes en la experiencia que una de nosotras llevó adelante con los estudiantes de un quinto año del CEM diurno, con quienes visitó en el ciclo lectivo anterior la escuela rural de Estación Ñorquincó. En ella se pudo establecer que si bien los alumnos tenían poco conocimiento de la cultura y situación actual del pueblo mapuche, se interesaban y actuaban de modo profundo y respetuoso ante la posibilidad de tener un acercamiento a la misma.[iii]

Por ello, ante la idea de celebrar el año nuevo mapuche en la escuela, decidimos que esta era una actividad a llevar adelante con todos los alumnos, a fin de proveer ese acercamiento a la cultura patagónica (y en muchos casos, propia) que la institución escolar apenas rozaba. Se tomó la decisión de suspender media jornada de clases y efectuar un reordenamiento del espacio, para llevar adelante actividades simultáneas en torno a la temática.

Si bien otros docentes mostraron interés ante la propuesta, la dificultad concreta de coincidir en tiempos comunes -dado que los docentes de nivel medio en la provincia tienen sus horas cátedra dispersas en distintos establecimientos y turnos- hizo que cuatro profesoras nos ocupáramos de operativizar la jornada. Para ello nos reunimos en varias oportunidades con integrantes del Centro Mapuche a fin de consensuar la actividad central a realizar; visitamos la Casita de Artesanías Zuen Mapuche, para invitar a las artesanas a realizar una muestra de sus labores; establecimos contacto con otras personas relacionadas con la temática para invitarlas a dar charlas específicas para los alumnos de los cursos superiores. Paralelamente produjimos un texto para ser leído y comentado con los alumnos por parte de los distintos profesores[iv], actividad que se llevó adelante la semana anterior al evento del Willoy Tripantü, a fin de motivar a los estudiantes para el encuentro y recolectar sus inquietudes y sugerencias.

Una de nosotras trabajó previamente la toponimia mapuche con alumnos de primer año. En esa investigación, apoyada con material cartográfico y diccionarios mapuche-español, los alumnos pudieron apreciar la extensión del área de influencia de la cultura mapuche e interpretar la relación existente entre el nombre asignado originariamente y las características del lugar denominado. Se identificaron topónimos mapuches en los mapas de las provincias de Río Negro, Neuquén, Chubut, La Pampa y Buenos Aires. y se organizó la información a partir de palabras comunes que conforman nombres compuestos -como por ejemplo: ka "agua" y sus distintas combinaciones: Los Menucos, Naico, Comallo, Calbuco-.

Estos datos se volcaron en afiches, y estos fueron ilustrados con dibujos alusivos hechos por los alumnos. También se identificaron apellidos del mismo origen cultural, surgiendo la motivación de conocer su significado y "descubriendo" el valor y la belleza de su simbología, aunque a la vez se manifestó resistencia e inhibiciones por parte de muchos alumnos para reconocerse como sus portadores. Esta actividad previa tuvo como resultado una fuerte motivación de los chicos de primer año, que se evidenció durante la charla, a la vez que en la serie de afiches que aportaron a la ambientación del espacio escolar donde se desarrollaron las actividades.

El año nuevo mapuche según el calendario ocurría este año durante el fin de semana. Las agrupaciones mapuche locales realizaron una ceremonia en su sede el sábado por la mañana, en la que se realizó una rogativa, el izamiento de la bandera y se compartió una rueda de mate; a esa actividad asistimos tres de nosotras.[v]

Consensuamos que la celebración en las escuelas fuera el día lunes 25, y que se tratara más bien de una explicación sobre la fecha y otros aspectos de la cultura mapuche, antes de una replicación de la ceremonia, que necesita de sus espacios y tiempos específicos.

La programación para el CEM 37 fue la siguiente:

  1. una charla a cargo de cinco integrantes del Centro Mapuche Bariloche (Horacio Antillanca, Gonzalo Santos, Cipriano Santos, Marcelino Prafil y Rubén Currecoy) que se desarrolló para tres grupos distintos de cursos, y en la que se explicaron el sentido de la celebración, los aspectos de la cosmovisión mapuche y se ejecutaron instrumentos musicales étnicos. Los expositores tendieron a que los chicos vivenciaran más que adquirieran conocimientos teóricos: un ejemplo fue la ejecución por parte de todos del grito de guerra y fortaleza "marichi weu";
  2. una exposición de artesanías mapuche de hilado y tejido, que no se limitó a mostrar los productos sino las actividades por medio de las cuales se confeccionan las prendas. Las artesanas trajeron husos, una rueca y un telar. También indicaron las denominaciones de las prendas, guardas y motivos. En este caso, la actividad estuvo a cargo de siete mujeres de la Cooperativa Artesanal Zuen Mapuche, y todos los alumnos de la escuela, en tandas, recorrieron la muestra;
  3. Una charla para los alumnos de cuarto año a cargo del abogado Darío Rodríguez Duch, especialista en derecho indígena. La misma versó sobre las leyes nacional y provincial del indígena, y los problemas de tierras que atraviesan las comunidades de Río Negro y Neuquén. Fue seguida con gran atención por los alumnos intervinientes y se generaron preguntas al final de la misma;
  4. Una charla para los alumnos de quinto año a cargo de Martín Painefil, representante de la Federación de Cooperativas de la Región Sur, en la que se desarrollaron aspectos de la economía de los pequeños productores de la zona en la actualidad.


En el caso del CEM Nº 77, se realizó un acto que consistió en la entrada de las banderas argentina y mapuche. Durante el mismo se explicó el sentido de la celebración, se ejecutó música con instrumentos étnicos y se compartieron términos culturales (saludo, explicación de los símbolos de la bandera, etc.). Al tratarse de una escuela para adolescentes mayores y adultos, nos pareció mejor centrar la actividad en aspectos simbólicos que ayudaran a la problematización de su pertenencia cultural; las limitaciones de horario y de espacio disponible y el hecho de que se tratara de la primera aproximación institucional al tema incidieron también en esta decisión de acotar la actividad.

Evaluación de la experiencia

Como ya mencionamos, la experiencia tuvo una buena recepción por parte de los alumnos y del cuerpo docente, tanto en el momento en que fue propuesta como durante su realización. Los datos obtenidos en el muestreo indican que el 79% de los alumnos encuestados considera que la experiencia fue buena o muy buena. Sólo un 3% (4 personas) la percibe como regular o mla; el 18% no contesta el ítem.

Ante el interrogante de qué les gustó, la mayoría contesta que todo, y otros destacan los instrumentos, entender la cultura "y los significados de sus cosas", y las artesanías. Rescatan la relación de enseñanza-aprendizaje que se dio, la posibilidad de aprender algo que desconocían, y de "ayudarlos a difundir lo que creen". Reproducimos algunas opiniones, y sugerencias:

"Me gustó la actividad porque es importante darle un lugar a ellos a quienes se le despojó de la tierra y se los olvidó. Ellos son una realidad en nuestra sociedad."

"Me pareció muy importante poder conocer un poco más de una cultura cercana a la nuestra, ya que se conoce muy poco y en cierto modo se rechaza."

"Estuvo muy bueno, nunca pensé que era así."

"Los talleres nos tendrían que involucrar a nosotros."

"Me gustaría que las rogativas fueran abiertas para la gente."

"En vez de aprender inglés prefiero aprender mapuche, me parece que es lo justo."

En cuanto a nosotras, uno de los aspectos que más destacamos es que la actividad nos dio a todos la posibilidad de conocer y valorar ciertos saberes no institucionalizados, en particular, la "vuelta del año", el "mirar las cosas desde donde uno está". El vivenciar el inicio del año en esta época tiene importancia desde el punto de vista ecológico en el lugar donde vivimos; el festejo del 1º de enero es herencia pasiva, convencional, y sobre todo, sin contenido en el hemisferio sur.

También valoramos mucho la relación que se estableció con el Centro Mapuche Bariloche. Resaltamos su apertura y buena disposición, ya que vinieron a las dos escuelas el mismo día y replicaron las charlas las veces necesarias para cubrir a todo el alumnado; por otro lado, destacamos que es una institución que se sostiene con gente muy humilde, que pidió permiso en su trabajo, vino en bicicleta, etc.

Entre los elementos a evaluar queremos mencionar también algunas dificultades que hacen a la situación en que desarrollamos nuestra práctica educativa, por ejemplo, no contar con tiempo institucional para la preparación del evento, o con recursos económicos para materiales o apoyo para el traslado de mapuches con sus instrumentos o de artesanas con sus telares.

Conclusiones

Nuestra conclusión general es que es la actividad fue más que lo esperado, y sobre todo, abre posibilidades. Nuestra propuesta es continuarla, profundizarla el año próximo e institucionalizar la celebración, esto es, darle un espacio en nuestras comunidades educativas.

El desafío es no repetir, sino recrear el evento, por ejemplo, con mayor grado de intercambio y de participación protagónica de los alumnos, que es una de las demandas que se expresan en las encuestas. Para que esto sea posible hay que tomarlo como parte del PEI o plan institucional anual, pero cuidando que no se transforme en un evento hecho desde lo prescriptivo. Consideramos que quienes se involucren en la organización deben sentirse identificados con la temática y estar abiertos a los desafíos y contradicciones que la misma provoca en las comunidades educativas.[vi]

Con respecto a replicabilidad, consideramos que es una experiencia replicable en este formato en otras escuelas y con otros grupos étnicos, dado que cada cultura tiene su día festivo, y eso es un momento de encuentro en positivo. Pero replicar no quiere decir imitar: cada institución puede tomar el propósito, adaptándolo cada una según su creatividad. En suma, nuestra propuesta es aportar a fortalecer la identidad patagónica que compartimos todos, la mapuche de quienes son indígenas, y a desarrollar una acción positiva que contrarreste la fragilización cultural que atraviesa actualmente la cultura mapuche y enfrente a la globalización dominante que nos pretende uniformar pero no nos une.

 



[i] La encuesta se aplicó a siete grupos de estudiantes de ambos CEM, totalizando 127 encuestados. El instrumento incluyó los siguientes ítems: Edad - Sexo - Lugar de nacimiento - Origen de la familia - ¿Qué le pareció la experiencia del año nuevo mapuche en la escuela? -¿Qué te gustó más y qué cambiarías? - ¿Conocés gente que habla mapuche? - ¿Quiénes? - ¿Sabés hablar la lengua mapuche? - mucho/poco/nada. - ¿Te gustaría aprenderla?

[ii] En líneas generales se confirman las tendencias presentadas en una investigación anterior de una de nosotras. Veáse Malvestitti, M. (1996a), "Algunas conclusiones sobre actitudes en el bilingüismo mapuche-español". Actas II Jornadas de Etnolingüística, Rosario: U.N.R., I: 256-264.

[iii] Esta actividad se continúa realizando con alumnos de quinto año modalidad pedagógica del CEM Nº 37. En el ciclo lectivo 2001 han visitado la localidad de Ingeniero Jacobacci y se prevén viajes a las escuelas rurales de los parajes

Pichileufu y Cañadón Chileno.

[iv] Véase anexo 2.

[v] La actividad central de la fecha fue la vigilia que hicieron esa noche para esperar el amanecer y efectuar la ceremonia ritual; ésta fue de acceso mucho más restringido para los wingkas o blancos.

[vi] Un ejemplo de esto es que a la aceptación de la propuesta en uno de los CEM se le sumó un cierto resquemor, al suscitarse, por ejemplo, la discusión entre los docentes a raíz de la posibilidad de que se izara la bandera mapuche en el Centro Cívico: ¿ésta debería ir arriba o debajo de la bandera argentina?

 

 

 
Acerca de... Cómo usar el CD Mapa del CD Créditos