educ.ar - Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología Educación intercultural bilingüe. Debates, experiencias y recursos // CD9
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Alfabetización en lengua materna

Experiencias de educación intercultural | NEA
Provincia Chaco
Departamento General Güemes
Localidad El Sauzalito
Institución Escuela Nro. 852 ubicada en el Paraje Tres Pozos
Autor/es Camilo Ballena, Patricia Gladys Jaureguiberry y padres de los niños del primer ciclo.
Etnias/Grupo de origen Wichí y criollos
Cantidad de alumnos total 150
Cantidad de alumnos aborígenes 75
Cantidad de docentes total 11
Cantidad de docentes aborígenes 3
Tipo de gestión p/e estatal
Localización urbano/local rural
Lengua/variedad dialectal

criolla - castellano con marcas de quechua y del aymara

Cantidad de auxiliares aborígenes 3
Lengua/variedad dialectal

wichí y dialectos regionales

 

Presentación de la experiencia

Esta experiencia se llevó a cabo en el primer ciclo (1ro., 2do. y 3er. año) entre los años 1998 y 2000.

Se realizó bajo el consentimiento del directivo y el supervisor técnico de zona, cuya participación fue muy escasa.

En el Encuentro de Maestros Rurales se presentó un proyecto áulico realizado en la escuela con niños aborígenes, que fue seleccionado para ser presentado en el Encuentro Provincial de Maes­tros Rurales, aunque no se lo pudo presentar por razones de distancia y otras.

También participó de la experiencia brindando sus aportes pedagógicos la Sra. Mónica Zidarich.

En el año 1992 llego al Paraje Tres Pozos, Dpto. Güemes, provincia del Chaco, e inicio mi activi­dad como docente en la EGB N º 852. Cabe destacar que provengo de la pcia. de Bs. As. y que desconocía totalmente la zona.

 

Diagnóstico vinculado con la experiencia

Tengo a mi cargo un segundo grado de niños aborígenes wichís y de niños criollos; durante es­te primer año de trabajo realicé un diagnóstico general sobre la escuela y el nivel de aprendiza­je de los niños, y puedo ver que:

  • Existen baches entre los docentes y alumnos y la escuela y la comunidad.
  • Hay exceso de matrícula en los primeros grados.
  • Alumnos con sobreedad en los primeros primeros grados.
  • Bajo porcentaje de alumnos promovidos en los séptimos grados, especialmente de ni­ños aborígenes.
  • Altos porcentajes de repitencia y deserción, especialmente de niños wichís.
  • La comunicación docente-alumnos es unilateral, el idioma es sólo el castellano.
  • Conviven dentro de la comunidad más de dos culturas (blancos, criollos, wichís).
  • La expresión oral y escrita de los niños es muy pobre; el diálogo se reduce sólo a monosílabos.

Se podría pensar que la escuela considera como propósito educativo integrar a la sociedad a estas culturas sobre la base de la negación y desaparición de elementos culturales que definen la iden­tidad aborigen en la escuela. La lengua que se privilegia es el castellano, los docentes blancos carecen de la preparación específica para enfrentar la problemática que les plantea la realidad aborigen. En consecuencia el alumno es:

  • Pasivo.
  • No dialoga.
  • No presta atención.
  • No está interesado, ni incentivado.
  • Se escapa en los recreos, intenta llamar la atención de los docentes.
  • Falta mucho a clase y luego deserta.

De igual manera se da la relación con la comunidad; pareciera que van por diferentes caminos.

Narración de la experiencia

La dirección de la escuela intenta revertir esta situación haciendo hincapié en la necesidad de una educación bilingüe con el apoyo de un Auxiliar Docente Aborigen, pero el plantel docente por diversas razones manifiesta apatía hacia esta temática.

Con el apoyo de la directora, Hna. Beatriz Seade, comienzo mi capacitación en el tema. Luego de tomar conciencia sobre los fundamentos de la propuesta, comprendo la importancia y los bene­ficios que trae a los niños. Recibo capacitación sobre el enfoque psicogenético de la lecto-escritura, dictado por la Lic. Mónica Zidarich y la Lic. Marta Tomé, así como sobre la propuesta didác­tica para alfabetizar en lengua vernácula. Por razones de organización escolar trabajo un tiem­po en el tercer ciclo y durante ese lapso la directora se jubila. En el año 1997 vuelvo al primer ciclo donde intento llevar a la práctica lo que tengo en teoría, pero en ese momento contába­mos con un Auxiliar Aborigen con escasa preparación, por lo que no logramos coordinar el trabajo. En el año 1998 se incorpora a la escuela el Auxiliar Camilo Ballena, que intenta llevar a cabo su trabajo pero forma pareja con un docente de primer grado que desconoce la propues­ta y el rol del auxiliar en el grado.

Es así que solicito a la nueva directora la posibilidad de que junto con el nuevo auxiliar nos permita trabajar con un nuevo enfoque.

En el primer año de trabajo habíamos organizado el primer ciclo (1º, 2º, 3º) por áreas. Teníamos a cargo, por supuesto, el área de Lengua (cada grado estaba formado por niños criollos y aborígenes) y comenzamos la alfabetización en lengua materna con el apoyo pedagógico de la Sra. Mónica Zidarich.

Intentábamos llevar a la práctica una propuesta pedagógica a partir de una concepción diferen­te del sujeto de aprendizaje y de su proceso de apropiación del conocimiento. Atravesamos pe­ríodos de duda y reajustes surgidos de los esfuerzos por hacer la bajada al grado.

La propuesta didáctica consiste en incorporar la lengua materna como lengua de alfabetización en las aulas donde hay niños aborígenes y aun en grados heterogéneos, (criollos y aborígenes) teniendo en cuenta algunos aspectos como:

  • Que es la lengua afectiva y con la que aprendieron a hablar.
  • Es la lengua con la que se identifican dentro de un grupo.
  • Valorando su lengua se valora su cultura.
  • Es la lengua en la que piensan.

Los aspectos pedagógicos se remiten a que el alumno debe leer, entender, interpretar y produ­cir textos; no podrá lograrlo si debe hacerlo en una lengua que no conoce o no maneja.

Algunas cuestiones lingüísticas que se plantean se refieren a que los anglicanos escribieron la len­gua wichí en un sistema alfabético de escritura, esto es una letra-un sonido. Esto hace posible que se incorpore la lengua indígena como lengua de alfabetización utilizando combinaciones de letras para representar sonidos propios del wichí.

El objeto de conocimiento de los niños cuando aprenden a leer y escribir es la “lengua escrita”, es decir el sistema de escritura y las características de la lengua que se escribe.

Tuvimos en cuenta algunos objetivos como: revertir un poco las practicas áulicas vigentes en la escuela apuntando a lograr un acercamiento a los niños y así mejorar la comunicación; incenti­var la participación activa de los mismos, trabajando con ejes temáticos significativos, contextua­lizados dentro de la realidad sociocultural del lugar.

Elevar la autoestima de los alumnos fue uno de nuestros parámetros, para rescatar así valores propios de su cultura. Procuramos:

  • Que los niños utilicen su lengua materna con el mismo prestigio que el castellano y de­sarrollen competencias en la expresión oral y escrita en ambas lenguas.
  • Lograr que realicen producciones escritas en ambas lenguas, perdiendo el miedo a ex­presar lo que piensan o sienten.

En el primer año de trabajo teníamos a nuestro cargo el primer ciclo (1º, 2º, 3º), en grados hetero­géneos.

Focalizamos nuestra atención en el primer grado sobre todo, en primer lugar buscando poner a los niños en contacto con la lengua escrita, ya que los niños tienen en la casa poco contacto con cosas escritas o producción de textos; la escuela es uno de los lugares donde pueden hacer ese contacto. Presentamos desde el primer día de clase el alfabeto castellano y wichí, diferenciándo­los por color para que pudieran identificarlos, en letra mayúscula, ubicándolos en un lugar visible dentro del salón.