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Colección educ.ar: Uso seguro y responsable de las TIC | CD 27

Internet Segura: videojuegos y otros dispositivos TIC

Los niños y jóvenes utilizan el teléfono celular para conversar, para comunicarse con sus padres, para ser ubicados por ellos y, especialmente, para enviar mensajes entre pares. Es costumbre entre los chicos que acceden a celulares cada vez a más temprana edad, enviar y recibir múltiples mensajes continuamente. Documento elaborado por la Asociación Civil Chicos.net.

Los teléfonos celulares

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Hoy en día los teléfonos celulares han dejado de ser patrimonio de las clases más acomodadas. Los celulares han cambiado la dinámica de la comunicación, siendo los mensajes de texto (SMS) protagonistas de esta revolución.


Los niños y jóvenes utilizan el teléfono celular para conversar, para comunicarse con sus padres, para ser ubicados por ellos y, especialmente, para enviarse mensajes entre pares. Es costumbre entre los chicos que acceden a celulares cada vez a más temprana edad, enviar y recibir múltiples mensajes continuamente.


Por otro lado, existen los teléfonos celulares de tercera generación, que brindan una cobertura más amplia y de mejor calidad para la comunicación además de tener funciones

adicionales como la posibilidad de bajar música de Internet; tomar fotografías; ver televisión y videos de forma rápida; grabar videos; realizar videoconferencias; revisar correos electrónicos; hacer pagos, entre otras. Los celulares de tercera generación transmiten información y datos a velocidades diez veces mayores que las de una conexión telefónica a Internet. El riesgo que implica este dispositivo de comunicación es que cualquier persona puede hacer contacto con un niño, niña o joven directamente, acosar a través de mensajes de voz o de texto, enviar un mismo mensaje a decenas de receptores –a un costo bajo–, y tomar videos o fotografías de cualquier situación o persona, sin que ésta se dé cuenta.


Según un estudio realizado en varios países de la región latinoamericana entre 2007 y 2008, cerca del 83% de los chicos de 10 a 18 años tiene celular en su hogar. Y, en el caso de los chicos de 6 a 9 años, casi el 42% dice poseer uno propio y el 28% afirma que utiliza habitualmente el de otra persona. En la franja de edad de 6 a 9 años tanto para las chicas como para los chicos, “el celular se configura de forma principal como una herramienta de juego por encima de su fin originario, es decir, comunicarse con los demás”. Entre los 10 y 18 años, adquiere mayor notoriedad la función comunicativa (hacer o recibir llamadas y enviar mensajes de texto), que viene seguida de su uso como soporte de contenidos (almacenar y reproducir archivos de música, fotos y videos). En tercer lugar aparece el uso del dispositivo para jugar, seguido de su utilización para producir y crear contenidos –como ser fotografías y videos–. Por último, los chicos y chicas mencionan que usan el celular para organizar su vida cotidiana (agenda, reloj, etc.)


Los celulares, hoy en día, también son un componente importante en la construcción de la subjetividad de niños, niñas y adolescentes. Este dispositivo tecnológico les permite llevar consigo parte de elementos que configuran su identidad –como fotos, música, etc.–. El uso más frecuente que se ha identificado tiene el objetivo de permitirle al niño estar en contacto con los padres y comunicarse con sus amigos. El 70% de los encuestados en la investigación realizada por Chicos.net utiliza teléfono celular. A medida que avanza la edad, la posesión de celulares aumenta. Su uso se asocia a cuestiones de seguridad, ya que de esta forma, pueden estar en contacto con los padres .

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Videojuegos


Millones de niños, jóvenes y adultos en todo el mundo incorporan tecnologías digitales a través del empleo de videojuegos. Son entornos virtuales, con personajes y reglas propias, cuyas características principales están vinculadas a lo lúdico, al desafío, a la simulación, y a la interactividad.

Existen con diferentes nombres en el mercado y los hay de todo tipo: juegos clásicos, sofisticados, solitarios, en red. Hay juegos que agudizan el ingenio y el pensamiento estratégico. Por lo general, cuentan con entornos (pantallas) de los más variados. Las temáticas también cubren un espectro amplísimo, pero los que tienen alto contenido bélico son los que más preocupan a la hora de pensar la incidencia que éstos pueden tener en los chicos.

Predomina el uso de juegos de entretenimiento y competencia. Los varones suelen preferir los juegos de rol online; también muchos eligen los juegos bélicos y los de deportes. Entre sus preferidos también está el ‘Grand Theft Auto San Andreas’ y la página web www.miniguegos.com.

En ocasiones las disputas iniciadas por videojuegos tienen consecuencias en la ‘vida real’ dando lugar a peleas y enfrentamientos donde emergen cuestiones de identidad y pertenencia a instituciones (como el barrio, la escuela, el grupo, etc.)

Según Diego Levis , especialista en el tema, “los contenidos de los videojuegos participan, en tanto productos simbólicos, en la transmisión de valores, pautas de conducta y modelos actitudinales...”. De todos modos, lo que los niños y niñas procesan de cada juego, así como lo que “hacen” con cada medio de comunicación con el que interactúan, no está dado solamente por el contenido de los mismos: existe un sujeto activo que, en un contexto determinado y único, desde una psiquis, una familia y un ambiente propio, asimila cada mensaje y propuesta de un modo diferente a otros sujetos. En otras palabras, lo dañino o no que puede ser un videojuego, por más violento que sea, no tiene que ver solamente con el contenido del mismo sino con la historia, el mundo afectivo y las herramientas cognitivas con las que cuenta el usuario.

Pero dada la cantidad de horas que los niños y jóvenes pasan con este tipo de juegos, es importante que el tema sea tenido en cuenta por el docente, y que se incorpore en la medida de lo posible al imaginario y a las conversaciones que surgen en el aula. Sugerimos ampliar la mirada crítica de los niños y niñas en relación a estas modalidades lúdicas analizando con ellos cada aspecto de las mismas: por ejemplo, comentar las tramas, reflexionar acerca de los roles de mujeres y hombres, pensar en la facilidad con que se matan personas, la violencia en escalada, los puntajes y rivalidades que se van construyendo en relación a los contrincantes, etc. Este tipo de análisis, desde un contexto en donde se respeten los derechos y valores humanos, puede aumentar sensiblemente la capacidad de entendimiento y de respuesta de los chicos a cada uno de los videojuegos con el que deciden interactuar.

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