
El Himno Nacional en la sala de Mariquita Sánchez de Thompson, donde se cantó por primera vez en 1813, óleo sobre tela de Pedro Subercasseaux (reconstrucción histórica). Museo Histórico Nacional, Argentina. Fotografía: Esteban Widnicky (Archivo educ.ar).
¿Cómo se divertía la gente en tiempos de San Martín? Pensarás que como no se habían inventado ni la radio, ni la tele, ni los aparatos para escuchar música, las personas se aburrían. Sin embargo, no era así. Igual que ahora, sentían necesidad de reunirse para pasarla bien. Cada grupo social lo hacía a su modo.
La gente de la elite acostumbraba realizar reuniones en sus casas casi todos los días. Se les llamaba tertulias. Comenzaban al anochecer y duraban hasta tarde. Se hacían en la sala de la casa y allí las personas cantaban y bailaban, jugaban a las cartas y por supuesto, conversaban. También se contaban los últimos chismes, hablaban de política y se ponían al día con las noticias de lo que ocurría en Europa. Y además, las tertulias eran una excelente oportunidad para que las familias arreglaran noviazgos entre sus hijos.
En tiempos de la Revolución de Mayo, una de esas reuniones fue famosa y quedó reflejada en este cuadro. El pintor retrató el momento en que se cantó por primera vez la canción patriótica, que después sería el Himno Nacional, en la casa de Mariquita Sánchez.
Mirá la escena, ¿qué está haciendo cada persona?
¿Querés ver muebles y vestimenta de la época, conocer el lenguaje de los abanicos y enterarte del romance de Remedios de Escalada y José de San Martín?
Era costumbre colocar en la sala de la casa sahumadores y braseros como éste, sobre todo cuando había tertulia. Adentro se ponían las brasas. Luego, de a poquito, se le iban echando sustancias aromáticas, como el incienso o el benjuí.
¿Para qué lo harían?
Era parte de la educación de las mujeres saber tocar bien el piano. Éste que se ve aquí es el mismo que fue pintado en el cuadro; perteneció a una mujer de la elite porteña, Mariquita Sánchez de Thompson.
¿Cómo son las reuniones ahora?
En las tertulias se bailaba, se cantaba y se escuchaba música. El arpa era uno de los instrumentos preferidos. Las niñas educadas sabían tocarla muy bien.
Algunas familias muy ricas tenían su propia orquesta de músicos formada por negros esclavos. ¡Hasta tenían en la casa cuartos y una sala de ensayo para que practicaran!
En las tertulias se acostumbraba tomar mate. Las familias ricas tenían equipos como éste, todo hecho en plata. Los plateros eran los artesanos que sabían labrar la plata. Este oficio lo ejercían casi exclusivamente los blancos.
¿A que no te imaginás de qué eran los sillones de la época de San Martín? ¡De cartón encolado! Es decir de papel maché, madera y nácar.
Estos objetos se exhiben en el Museo Histórico Nacional y el Museo Histórico de la Ciudad de Buenos Aires "Brigadier General Cornelio Saavedra", Buenos Aires, Argentina. Fotografía: Esteban Widnicky (Archivo educ.ar).
Con vestidos así se ataviaban las jovencitas. Éste tan bonito, de linón color natural y bordado con mostacillas y lentejuelas doradas perteneció a Remedios de Escalada. Era de talle alto y no llevaba miriñaque, según dictaba la moda europea.
Las mujeres de la elite podían adornarse con joyas caras como éstas. Dicen que Remedios prefería las perlas. Las usaba en collares y diademas para la cabeza.
¿Qué usan las chicas ahora?¿Se animarían a ponerse estas alhajas?
Estos objetos se exhiben en el Museo Histórico Nacional y el Museo Histórico de la Ciudad de Buenos Aires "Brigadier General Cornelio Saavedra", Buenos Aires, Argentina. Fotografía: Esteban Widnicky (Archivo educ.ar).
No podían faltar los abanicos en el guardarropas de una dama. Además de usarlos para darse aire en los días de calor, para ocultar la falta de algún diente o para "ventilar" el mal aliento, los abanicos también encerraban secretos mensajes para quienes los supieran leer. Pero cuidado, ¡había que estar atentos para no malinterpretarlos!
En la mano derecha y cerrado: "Busco novio"
En la mano izquierda y cerrado: "Indiferencia"
Contar las varillas delante de alguien: "Quiero hablar contigo"
Abrir el abanico y mostrarlo a alguien: "Me gustas mucho"
Si se lo deja caer intencionalmente: "Soy tuya"
Retratos de Remedios de Escalada de San Martín y de José de San Martín. Autor anónimo. Museo Histórico Nacional, Argentina. Fotografía: Esteban Widnicky (Archivo educ.ar).
En 1812, Buenos Aires era una pequeña ciudad. Había muy pocas casas "de alto", es decir de más de un piso. Una de ellas pertenecía a la familia Escalada. Como todas las familias de la elite de aquella época, los Escalada organizaban tertulias en su casa. En una de ellas se conocieron Remedios, una de las hijas de la familia, y José de San Martín. Enseguida comenzaron el noviazgo.
Ella tenía quince años y él treinta y cuatro. Era muy común en aquel tiempo que hubiera esta diferencia de edad entre los novios. Y, aunque había excepciones, la mayor parte de las veces los noviazgos eran "arreglados" entre el padre de la novia y el novio.
Se comenta que al conocer a esta niña, San Martín quedó encantado. Según cuentan, Remedios era pequeña y agraciada, cordial y afectuosa. Y dicen que al cruzarse sus miradas, don José comentó: "esta mujer me ha mirado para siempre". El noviazgo duró muy poco tiempo. Enseguida se casaron y partieron para Mendoza. A San Martín lo esperaba la preparación del ejército patriota, que cruzaría la cordillera de los Andes hacia Chile para luchar contra las tropas realistas.
¿Cómo son hoy los noviazgos?