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Había una vez un país... en el sur
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La época de los abanicos - Actividades para el aula y efemérides | Actividades para el aula

Mensaje de Daniel Filmus, ministro de Educación, Ciencia y Tecnología

Enfrentamos en estos primeros años del nuevo milenio un mundo caracterizado por grandes contradicciones. Nunca como hoy el avance tecnológico y científico permitió poner a disposición de la humanidad tantos bienes. Pero al mismo tiempo, nunca como hoy estos bienes han sido distribuidos tan inequitativamente, generando condiciones de desigualdad social sin precedentes entre los países y también al interior de los mismos. Es por ello que creemos que las tecnologías informáticas pueden llegar a convertirse en un poderoso instrumento para que todos los pueblos, y especialmente los más pobres, logren ejercer plenamente su derecho al desarrollo.

Debemos trabajar para que esta "brecha analógica", propia de la evolución desigual y combinada de las fases anteriores de la economía mundial, no prosiga ensanchándose con el añadido de una nueva brecha ligada al acceso asimétrico a los bienes digitales.

Desde tiempo inmemorial la información es poder. Lo propio de esta nueva sociedad de la información, en los albores del siglo XXI, es que esta asociación entre información y poder se acentúa a partir de un modo de producción en el que la fuente fundamental de la productividad se basa en la acción del conocimiento sobre el conocimiento. La mera existencia o la profundización de la "brecha digital" impedirá la democratización universal de la producción y el acceso a los bienes que estos conocimientos posibilitan.

Las tecnologías informáticas deben ser un instrumento eficaz para abrir nuevas oportunidades de desarrollo económico que contribuyan a reducir las asimetrías existentes entre los países y a promover la inclusión social, económica y cultural de los sectores menos favorecidos de la población dentro de cada uno de ellos.

El Gobierno asigna un papel prioritario a la democratización y desarrollo de los sistemas educativo, científico y tecnológico como base de la sociedad de la información. Estos sistemas constituyen un componente central de la estrategia nacional para superar la pobreza y sentar las bases de un proceso de desarrollo sostenido y sustentable, cuyos beneficios se distribuyan equitativamente. Sólo el acceso a un sistema educativo de alta calidad permitirá que el conjunto de la población, sin exclusiones, participe plenamente de la sociedad de la información.

Para la mayor parte de nuestros niños y jóvenes la escuela es la única posibilidad de acceder a las TIC. Si no logramos que puedan apropiarse de estas tecnologías en el sistema educativo, quedarán marginados a perpetuidad de su utilización. Ello nos obliga a invertir cada vez más en la provisión de equipamiento, en la conectividad y la infraestructura. Pero también nos exige colocar más esfuerzos en la formación y el desarrollo de las nuevas competencias y capacidades cognitivas que nuestros docentes y alumnos necesitan para asegurar un uso inteligente y pleno de estas tecnologías.

Es necesario mirar esta tensión desigual, donde coexisten pasado y futuro, no como una contradicción irreversible sino más bien como un formidable desafío político y social. Estamos convencidos de que, en el campo de la educación, la única manera de superar esas deudas que tenemos es utilizar las tecnologías informáticas. Se trata entonces de no limitarnos sólo a la formación en el uso de las TIC o a la educación electrónica. Se debe aprovechar también la capacidad comunicativa de las TIC para desarrollar nuevas formas de enseñar y de aprender que permitan masificar la cobertura sin disminuir la calidad de los aprendizajes.

Para afrontar este desafío el gobierno del presidente Kirchner ha asignado prioridad nacional a la inversión pública en los sistemas educativo, científico y tecnológico. En este contexto, se ha focalizado una importante porción de recursos públicos a la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, dirigida a los sectores más pobres. En el marco de la Campaña Nacional de Alfabetización Digital, y en el período 2004-2006, 12.000 instituciones educativas de todo el país -escuelas e institutos de capacitación docente- habrán recibido 100.000 computadoras, en un programa que incluye además acciones de capacitación, producción de contenidos y acciones para brindar conectividad y articular redes nacionales y regionales. Aun así nuestros recursos, como los de muchos países en vías de desarrollo, resultan escasos para enfrentar la magnitud de las necesidades.

Por otra parte, es necesario que los Estados, el sector privado y la sociedad civil, a partir de la creación de nuevos ámbitos de participación democrática, debatan y conduzcan procesos de desarrollo de las tecnologías de la sociedad de la información capaces de dar cuenta de las principales problemáticas de cada sociedad.

Colocar a la educación como tema central de la agenda de gobierno ayudará a salir de esta situación de crisis, porque los países que quedan al margen de las tecnologías de punta, quedan sin posibilidades de autonomía.

Más puntualmente, en las provincias más pobres hay condiciones educativas muy deficitarias, y los chicos que terminan la escuela en la ciudad de Buenos Aires saben el doble que los de otras regiones del país. Para revertir esa injusticia, y como estrategia para la unidad de nuestro sistema educativo -respetando la diversidad jurisdiccional- se aprobaron los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios para los distintos ciclos educativos.

Avanzando en esa línea el gobierno se propuso replantear la ley de Educación Nacional: produjo un documento base y llamó a la ciudadanía y a todos los sectores de la comunidad educativa a opinar sobre ese documento. Los mecanismos de participación fueron múltiples: desde jornadas de debate en las escuelas, hasta encuestas públicas, rondas de reuniones con representantes del Ministerio y un foro de debate virtual instalado en educ.ar, el portal educativo del Estado. La respuesta a esa invitación a opinar mostró –por la cantidad y la calidad de los aportes- el valor que tiene la educación para la ciudadanía. Con la redacción del anteproyecto de ley se inició una segunda ronda de consultas. En noviembre de 2006, el Proyecto de Ley de Educación Nacional ingresó al Senado de la nación, para su tratamiento parlamentario, y el 14 de diciembre de 2006 la Ley 26206, de Educación Nacional, fue aprobada por el Congreso de la Nación Argentina.

Otra forma de superar esa inequidad es precisamente utilizar las tecnologías para aprender más y mejor, sumando a las habilidades tradicionales de los docentes lo que estas tecnologías tienen de precioso y de útil.
Por ello los invitamos a recorrer este material, con el fin de mejorar y potenciar las prácticas docentes y animarse a la innovación pedagógica.

Mucha suerte y éxito.

Daniel Fernando Filmus
Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología