Socorrismo básico para escuelas - CD15

Ser y expresar (experiencia de proyecto en jardín de infantes)

La supuesta imposibilidad de los niños de los primeros niveles escolares para trabajar con proyectos es una noción bastante generalizada. Las etapas evolutivas del pensamiento según la edad, serían un obstáculo insalvable. Los testimonios de padres y maestras del nivel inicial que contradicen las teorías son empíricos y teñidos de subjetividad (por lo tanto, poco fiables). Pero también existen investigaciones sistemáticas que se contraponen en ciertos puntos a las limitaciones que fijan los periodos que en su momento estableció Piaget. Experiencias realizadas con niños de cuatro y cinco años, demuestran que:

Los niños no son tan materialistas como quiere Piaget. Sin embargo su concepto de materia es complejo y no coincide exactamente con el (precientífico) de los adultos.

Casati, Roberto. (2001). El descubrimiento de la sombra.
Madrid, Debate, 2001.

Y en etapas anteriores -a los primeros dos o tres meses de vida- las comprobaciones son casi para el asombro:

Las cosas que los pequeños saben son interesantes porque desbaratan cierto tipo de imagen bastante arraigada sobre la naturaleza del aprendizaje infantil. No es verdad que el niño viva encerrado en una estrecha prisión subjetiva, en un mundo magmático de colores desenfocados y de sonidos inquietantes, iluminado por momentos por sensaciones dolorosas de hambre o por olores violentos, y punteado de encuentros periódicos y placenteros con el mítico pecho materno, único suceso que vale la pena aprender a reconocer. Todo eso es falso. Bastante pronto el niño ve el mundo más o menos como lo vemos nosotros, los colores no son subjetivos sino reales, las cosas se comportan de manera previsible e interactúan con otras cosas en un esquema de causas y efectos, que obedece a leyes precisas. El mundo de la primerísima infancia es significativamente más rico que un simple mosaico de sensaciones, dado que incluye la noción causal de contacto y la noción metafísica de permanencia de los objetos no percibidos. En resumen, se podría pensar que los recién nacidos poseen una teoría del mundo, o acaso una batería de miniteorías, una para cada tipo de objeto. Ciertamente hay diferencias entre su teoría del mundo y la nuestra, pero estas diferencias precisamente son diferencias entre teorías y no entre una percepción indiferenciada (la de ellos) y una estructurada (la nuestra).

Qué sucedería si en los primeros años de escolaridad le proporcionáramos al niño las posibilidades que le ofrece el nivel inicial. Casi seguramente habría que revisar de un modo mucho más profundo la estructura de la enseñanza y del aprendizaje en los niveles superiores.

Los siguientes tres ejemplos pertenecen a un video realizado a partir de una experiencia de proyecto en jardín de infantes.


La docente presenta la situación problemática a sus alumnos

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Los alumnos bocetan sus ideas

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La docente nos cuenta como fue la experiencia de trabajar con la metodología de resolución de problemas

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