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Educación y TIC

Internet y la lectura

Por Miguel Santa Olalla

Hay quien piensa que internet acabará con los libros. Grandes obras de la literatura y el pensamiento tienen su correspondiente edición digital, y muchas de ellas están ya disponibles en la red. Por la facilidad de acceso a este tipo de cultura e información, y por su disponibilidad y precio, muchos vaticinaron la muerte de los libros. Sin embargo, se puede plantear el tema más despacio y trabajar con dos preguntas: ¿se lee más (o menos) gracias a internet? ¿Cómo se lee por internet? Las respuestas no son tan sencillas como parece.

Creo, pero es tan sólo una intuición personal, que internet no fomenta la lectura y que el libro cuenta, de momento, con una buena salud, y con buenas perspectivas. El buen lector no lee por internet, sino que, más bien huye de este medio. ¿Alguien se imagina leyendo el Quijote "on-line", con la espalda machacada y los ojos ardiendo del dolor? Evidentemente un libro es mucho más cómodo y ofrece posibilidades inaccesibles para el ordenador. Los libros digitales terminan casi siempre en la impresora. Precisamente por el gasto de tinta y papel hay quienes empiezan a darse cuenta del precio de los libros... Entre los millones de bits de información que consumimos diariamente por internet, leemos nuestro correo, miramos alguna noticia, visitamos las bitácoras más interesantes... pero, en general, no estamos dispuestos a leer largos textos. El buen lector suele buscar encuentros largos y prolongados con el libro, e internet, en este sentido, es un compañero menos hospitalario.

Esto no significa que internet no sirva para difundir cultura. La posibilidad de tener acceso (y poder imprimir) los libros digitales representa ya una revolución sin precedentes en cuanto a la divulgación de cultura. Pero si de verdad queremos que la cultura y la educación se vayan haciendo un sitio en la red, debemos adaptar nuestros contenidos a sus exigencias. En mi bitácora personal, trato de divulgar la reflexión y el pensamiento, sugiriendo temas filosóficos o actuales, que en ningún caso superan los 3 párrafos, pues de lo contrario resultaría demasiado tedioso (como he visto en el formato de los compañeros, aquí puedo extenderme un poco más...). Y es que internet está en consonancia con una de las características que definen nuestras sociedades en los últimos 15 años: la rapidez. A la comida rápida se le une la información rápida (y de la misma forma que hay comida basura, o telebasura (hay quien habla ya de política basura), hay también información basura...). La inmediatez y la rapidez condicionan nuestra vida, y todo lo que no quepa en estas coordenadas está condenado al silencio.

Con ello, estamos contestando también a la segunda pregunta. En internet se hace una lectura superficial e incompleta. No es algo nuevo. Todos sabemos que el concepto de "lectura diagonal" se aplica a la lectura de los periódicos. Sus buenos lectores saben extraer de la noticia sólo aquello que les interesa. Algo similar ocurre con la información de internet. Hagan la prueba. Piensen en lo que han navegado hoy, y todo lo que han leído. ¿Con cuánta información se han quedado?

Nos guste o no, internet se está convirtiendo en un fenómeno de difusión de información enorme, sin precedentes en la historia de la humanidad. Ni siquiera la televisión puede alcanzar las cifras de internautas. Aunque imponga una serie de condicionantes, debemos aprovecharlo (y estar al tanto) como una oportunidad, adaptando la información a las necesidades del medio, y dejando para otros foros (revistas especializadas, libros, congresos, conferencias...) aquella información que, por sus cualidades, no encaja bien en las exigencias de la red. Satanizar internet es de estúpidos. Idealizarlo es de ingenuos. Lo más adecuado es conocer bien sus mecanismos, su funcionamiento, y aprovecharlo para nuestros objetivos.

 
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Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología