
Educación y TIC
Cecilia BraslavskyPor Alejandro Piscitelli y Cecilia Sagol
Ayer falleció en Ginebra Cecilia Braslavsky, una gran especialista en educación que supo combinar el nivel académico con la capacidad para llevar adelante actividades y gestiones concretas en la Argentina y en América Latina.
"Cambios", "reforma", "transformación", "siglo XXI" son las palabras que Cecilia Braslavsky repitió –obstinadamente, podríamos decir- tanto en sus ponencias y trabajos de investigación como en el transcurso de sus clases y en sus discursos en instituciones públicas. Pero, además, esos conceptos fueron las bases de su praxis como funcionaria, asesora y coordinadora. Con esto Braslavsky asumió riesgos y ganó críticas, pero a la vez logró ubicarse un lugar especial en el mundo intelectual –donde los hacedores no abundan, por lo menos en el campo académico de nuestro país–: en el lugar del compromiso.
A lo largo de su breve pero intensa carrera profesional la palabra de Braslavsky circuló por el mundo académico, la docencia y la gestión institucional. Braslavsky era licenciada en Ciencias de la Educación en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y doctora en la universidad de Leipzig, Alemania. Fue coordinadora de Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y estuvo al frente del programa de elaboración de los contenidos básicos comunes, desde donde se propuso el marco curricular de la Reforma educativa. En 1994 asumió como directora general de Investigación Educacional del Ministerio de Educación de nuestro país. En la actualidad ocupaba la dirección de la Oficina Internacional de Educación de la Unesco.
Sus libros y artículos son y serán una referencia imprescindible para cualquier trabajo sobre educación en la Argentina y en América Latina. En todos ellos puede leerse una defensa de la educación pública, de la igualdad de oportunidades y del cambio social como base del cambio educativo.
Quienes la tuvieron como docente pudieron apreciar la fuerza de sus convicciones, la sutileza de sus argumentaciones y las ganas apasionadas con que encarnaba la docencia de ley.
Por eso mismo pudimos discrepar de ella, y pudimos estar en desacuerdo acerca de una de las líneas más sutiles que separan al técnico del político y aun así respetarla y valor sus aportes y su trayectoria.
No hay prueba de fuego más vital para un intelectual que someter a testeo sus ideas y desarrollos en el ámbito específico de la gestión. En un país como el nuestro que quema a sus dirigentes y que chamusca a sus hombres y mujeres de acción, la apuesta de Cecilia fue al mismo tiempo peligrosa y arrojada. Y más allá de los resultados efectivos de sus ideas en el Ministerio de Educación –arrinconada como estuvo por fuerzas retrógradas que atemperaron la calidad de sus propuestas– mucho de lo que quedó lleva su impronta progresista, cálida y aguda.
Presentamos una cita y una lista de algunos de sus trabajos para rendirle el mejor homenaje: continuar pensando la educación y modificando día a día la realidad educativa.
"El primer recurso que una perspectiva humanista para la construcción de un nuevo paradigma para la educación latinoamericana del siglo XXI puede ofrecer a los protagonistas con el fin de modificar esta situación es un corrimiento desde el lugar del saber hacia el lugar de la inteligencia. En efecto, ya en la Biblia el saber aparece asociado con la posesión de respuestas. La inteligencia, en cambio, se relaciona con la formulación de preguntas y con la búsqueda -no la posesión- de alternativas para solucionar problemas (Gardner, 1995).
Desde esta perspectiva una escuela inteligente es aquella capaz de formularse buenas preguntas habiendo asumido el desafío de formar sujetos competentes con identidades múltiples y solventes. En consecuencia, es posible presuponer que es más inteligente una escuela que rechaza las soluciones estereotipadas que puso en práctica durante un largo período de su historia, porque detecta problemas que no están bien resueltos, que aquella que no los detecta y sigue cumpliendo con sus actividades de manera rutinaria. Del mismo modo, se puede pensar que es más inteligente una institución educativa que resiste reflexivamente alternativas nuevas que no comprende, que otra que asume cualquier propuesta sin formularse preguntas".
Cecilia Braslavsky
Diez factores para una educación de calidad para todos en el siglo XXI: documento básico, Madrid, Fundación Santillana, 2004.
La discriminación educativa en Argentina, Buenos Aires: Miño y Dávila, 1994.
La juventud argentina: informe de situación, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1986.
"La responsabilidad del estado y la sociedad en la distribución de saberes a través de la escuela", en Respuestas a la crisis educativa, Buenos Aires, Cántaro, 1988.
"Consecuencias sociales del fracaso escolar", en El niño y la escuela: reflexiones sobre lo obvio, Buenos Aires: Nueva Visión, 1987.
"Situación y acción de los jóvenes desocupados de América Latina", en ¿Qué empleo para los jóvenes?: hacia estrategias innovadoras.
"El tronco común y las orientaciones o modalidades en el nivel polimodal", en Educación polimodal: los contenidos de la enseñanza: aportes para el debate metodológico y el análisis institucional.
"La historia en los libros de texto de ayer y de hoy para las escuelas primarias argentinas", en Didáctica de las ciencias sociales: aportes y reflexiones
La educación secundaria ¿cambio o inmutabilidad? : Análisis y debate de procesos europeos y latinoamericanos contemporáneos, Buenos Aires: Santillana, 2001.
La escuela pública, Buenos Aires: Miño y Dávila, 1994.